
Ántes de asesinar al chico (incluso de recitar el memorabe pasaje bíblico), Jules se enfrasca en una discusión violenta con él. Es notable la forma en que la más cruda violencia (enfatizada por el absoluto silencio neutral que la acompaña por momentos) es intercalada con lo que podríamos denominar humor: uno se siente tentado de reirse ante la desgracia e infortunio de que es víctima el chico.
Ver más